INTIFADAH

Con Javier Cortez (pintor, navegante del semi-desierto, gran persona y amigo) siempre me ha sucedido dos cosas; percibir la emoción e intensidad y calma en su persona y en su obra -uno mismo-. Su proceso creativo -teniendo la fortuna de verlo- te lleva a un sólo lugar, la tierra; un espacio fuera de este espacio, donde él logra converger consigo mismo y por ende con toda su carga de energía.

Intifadah

Si nos vamos a toda la extensión de la palabra, sucede con toda su obra, propiciada de golpes variopintos, que viajan entre ellos, que se conectan y producen reacciones electrónicas al chocar con los ojos humanos. La colección sucede, actúa como si tuviera vida propia (y sí) en el recinto que hoy la alberga, el imponente Antiguo Templo de San Agustín en Zacatecas, México. Una serie de piezas que se hablan, con sentidos emocionales y racionales, pensando y viviendo. La buenaventura de poder apreciar obras de esta factura siempre es mágico, místico como el propio autor, bañado de tierra, bañado de sí para ofrecer siempre la mejor experiencia, cosa de valorar, de seguir siempre su creación y quedarse siempre con su amistad.

 

 

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bram orozco

¡Vamos al Teatro!

Un buen grupo de amigos se han subido en un barco hace unos años y como buenos marineros han resistido y disfrutado de su gran viaje, los Cosmicómicos… El talento zacatecano persiste, y siempre nos ofrece grandes puestas y proyectos; unos de ellos es La Cáscara, iniciativa que ha dado provecho a jóvenes inquietos en el teatro, la música y otras disciplinas más, y, por supuesto, en el tejido socio-cultural del estado. Nos encontramos ante un espacio donde varias disciplinas pueden interactuar con el espectador de una singular manera, íntimo, agradable, donde la informalidad forma, habita, recrea y produce reacciones. La primer puesta que vi ahí, de mi amigo “Concho”, siendo dulcemente sorprendido cuando era el caso de hablar de jazz, uno de mi géneros consentidos, me llevó a un disfrute sin igual, salí encantado, dispuesto a caminar por las calles de la ciudad y replantear, -plantear- de manera personal cómo se crean los espacios, la gente, el público y su formación perceptiva; para eso está La Cáscara, para que propios u otros aprendamos y nos enamoremos de la buena música y el teatro “choncho” que se ofrece ahí.

“Ahora sólo espero ir una vez más, pero contigo, sí tú…”

Mucho para ellos, mucho para nuestro educación cultural. ¡Viva esa Compañía! ¡Que sean siempre largas sus voces!

Bram Orozco enero 2016

 

La Cáscara

Bailar, ¿qué es?

Bailar, ¿qué es?
Sino la más fantástica expresión del ser humano para revitalizar el cuerpo, compartido con uno mismo o en pareja; el acto propio de bailar recrea, te conduce a mil actos más (propios e impropios). -Presley siempre lo supo-. Mi abuela siempre me dijo: “hijo, tienes qué saber bailar, sino siempre te vas a quedar sentado, viendo el disfrute de los demás” y le hice caso, no por haber aprendido, sino por dejar de lado la vergüenza que pudiera sentir. En nuestra ciudad ahora existe un -lugar-, gracias a un proyecto, gracias a la buena visión de más de un par de amigos. El espacio, indicado para soltar todas las ganas del cuerpo y de la mente con la excelente música que ofrece, propicio para el diálogo al oído, entre luces y ritmos. Recinto donde te puedes sentir libre a la recreación, de cerrar la semana con toda la emoción, de comenzar el año con tu persona favorita, de celebrarle su cumpleaños, de ir en “bolita” con todos tus amigos o en su defecto llegar solo, ya sabes que siempre te vas a topar a los tuyos, listos para el ambiente. El nombre me va perfecto, porque los lugares son gracias a las personas, y todos somos nómadas desde que nacemos.
Larga vida, a los dj’s, a los productores, promotores y amigos.

Bram Orozco
enero 2016

Nómada