INTIFADAH

Con Javier Cortez (pintor, navegante del semi-desierto, gran persona y amigo) siempre me ha sucedido dos cosas; percibir la emoción e intensidad y calma en su persona y en su obra -uno mismo-. Su proceso creativo -teniendo la fortuna de verlo- te lleva a un sólo lugar, la tierra; un espacio fuera de este espacio, donde él logra converger consigo mismo y por ende con toda su carga de energía.

Intifadah

Si nos vamos a toda la extensión de la palabra, sucede con toda su obra, propiciada de golpes variopintos, que viajan entre ellos, que se conectan y producen reacciones electrónicas al chocar con los ojos humanos. La colección sucede, actúa como si tuviera vida propia (y sí) en el recinto que hoy la alberga, el imponente Antiguo Templo de San Agustín en Zacatecas, México. Una serie de piezas que se hablan, con sentidos emocionales y racionales, pensando y viviendo. La buenaventura de poder apreciar obras de esta factura siempre es mágico, místico como el propio autor, bañado de tierra, bañado de sí para ofrecer siempre la mejor experiencia, cosa de valorar, de seguir siempre su creación y quedarse siempre con su amistad.

 

 

IMAG0374-01 

bram orozco

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s